jueves, 14 de abril de 2011


El Fénix Producciones presenta el monólogo:

Los niños perdidos

Basada en el cuento de Francisco Hinojosa “A los pinches chamacos”

Bajo la dirección artística y actuación de Esteban Castellanos,

la puesta en escena Los niños perdidos, responde a la necesidad de hacer evidente una de las problemáticas más importantes que aqueja a nuestra sociedad: La violencia familiar. Y una de sus consecuencias: la violencia infantil. Este relato, se sitúa en ese poco socorrido lugar que media entre los asuntos serios, dolorosos e incómodos, como lo es la realidad de la creciente población de niños de la calle y un humor crítico que no busca moralizar ni ofrecer soluciones que no están al alcance de los esfuerzos e intenciones del arte. Este monólogo, se instala en el terreno del humor negro y la agudeza irónica de quien acepta que vive en un mundo que no tiene remedio y sin embargo, intenta al menos, pensar en sus problemas.

La puesta en escena busca un tono grotesco que provoque la catarsis y que exprese el sentido posmoderno expuesto en los textos de Francisco Hinojosa. La obra cuenta la historia de tres niños, el protagonista y sus amigos: Rodrigo y Mariana. Un día, al escarbar en el jardín del edificio donde viven, encuentran unos huesos y en otra ocasión una pistola, que deciden vender. Aburridos de no encontrar en qué entretenerse deciden escaparse de sus casas, ya que ahí son incomprendidos y golpeados; sin embargo, en la calle también son fuertemente agredidos por el resto de la sociedad, lo que provoca que decidan recuperar su pistola matando al comprador. Y así, estos “pinches chamacos”, frase que los estigmatiza y margina para siempre, comienzan a responder a balazos, sin ningún escrúpulo a todas las personas que los agraden física y verbalmente, construyéndose así, una visión distorsionada de la realidad que los lleva a justificar todos los crímenes que cometen. Hasta que un día, el papá de Mariana los encuentra y los lleva de regreso a casa donde vuelven a ser golpeados; entonces Rodrigo decide matar a su papá con la última bala que le queda a la pistola. Finalmente vuelven a escapar los tres del hogar para ya no regresar jamás.