jueves, 24 de marzo de 2011

La Piedra de la Paciencia, dirección Daniel Giménez Cacho

El Milagro, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del programa México en escena del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, el Festival de México y la Universidad Nacional Autónoma de México presentan:

LA PIEDRA DE LA PACIENCIA
Adaptación de la novela de Atiq Rahimi
Dirección: Daniel Giménez Cacho

Ella: Daniela Schmidt
Él: Adonay Guadarrama

Soldados:
José Cremayer
Luis Mora
Daniel Victoria

Niñas:
Cristina Jiménez Carrera
Marisol Jiménez Carrera

Músicos:
Violin 1: Oleg Gouk
Violin 2: Anna Litvinenkova
Viola: Erica Ramirez
Chelo: Bozena Slavinska
Clarinete: Fernando Dominguez

Escenografía e Iluminación: Gabriel Pascal*
Ambientación sonora: Miguel Hernandez
Diseño de vestuario y teñido de textiles: Beatriz Russek
Confección: Taller “Goyita”, Oaxaca y Taller “3 hermanas”, San Agustín Etla, Oaxaca.
Asistencia de dirección: Daniel Victoria
Efectos Especiales: Alejandro Jara
Producción: El Milagro
Asistencia de producción: Diana Montesinos
Producción ejecutiva: Marian Roxana Mancilla
Voz del Mula: Fatini
Voz de la vecina: Julieta Egurrola

* Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte


"Los dioses mueven al universo pero la sangre mueve a los dioses". Octavio Paz

Esta historia, nos dice su autor, sucede en Afganistan o en cualquier otra parte del mundo. Una madre de dos hijas tiene a su marido guerrillero en coma, con una bala alhojada en la nuca. Después de dieciséis días de encierro, ocupándose de él y rezando, termina por entablar un diálogo con el cuerpo de su marido y con ella misma. Afuera de su casa se desata la guerra entre hermanos con su saldo de muerte y destrucción. Tras de una vida de represión, abusos y marginación ella encuentra la libertad para hablar y liberarse de sus secretos. La fuerza de sus confesiones la lleva a la liberación, a la revelación de su conciencia y al encuentro con lo sagrado.

2 comentarios:

María dijo...

Me gustó. Quería ver una obra escrita por un hombre, adaptada a teatro por otro hombre pero que, sin embargo, hablaba sobre las soledades y las lastimaduras profundas de las mujeres. El resultado, para mi, fue alentador, quizá porque el dolor o la soledad o la necesidad de liberarse a través de las palabras es universial, más allá de los géneros o de cualquier otra cosa. Quizá la respuesta a las preguntas no está en el teatro pero, definitivamente, éste es la conciencia de los pueblos.
María Novoa

Ulrike dijo...

La volverán a presentar????
Otto.